jueves, 17 de julio de 2014

El Budismo.
El budismo se desarrolló a partir de las enseñanzas difundidas por su fundador Siddhartha Guatana, alrededor del siglo V a.c. en el noreste de la India. Experimentó una rápida expansión hasta llegar a ser la religión predominante en India en el Siglo III a. c. En este siglo, el emperador indio Aśoka lo hace religión oficial de su enorme imperio, mandando embajadas de monjes budistas a todo el mundo conocido entonces. No será hasta el siglo VII cuando iniciará su declive en su tierra de origen, aunque para entonces ya se habría expandido a muchos territorios. En el siglo XIII había llegado a su casi completa desaparición de la India, pero se había propagado con éxito por la mayoría del continente asiático.8
El budismo ha ayudado en la difusión del lenguaje y la adopción de valores humanistas y universalistas. Es una filosofía importante en Asia donde se encuentra presente en la totalidad de sus países. Desde el siglo pasado se ha expandido también por el resto del mundo. Al carecer de una deidad suprema pero mostrar a la vez su carácter salvífico y universalista, ha sido descrita también como fenómeno transcultural, filosofía o método de trasformación.14

El budismo es en número de seguidores una de las grandes religiones del planeta.15 Contiene una gran variedad de escuelas, doctrinas y prácticas que históricamente se han clasificado en budismo Theravāda, Mahāyāna y Vajrayāna.
La Segunda Guerra Mundial.
La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar global que se desarrolló entre 1939 y 1945. En él se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas todas las grandes potencias, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas: los Aliados y las Potencias del Eje. Fue la mayor contienda bélica de la Historia, con más de cien millones de militares movilizados y un estado de «guerra total» en que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico, borrando la distinción entre recursos civiles y militares. Marcada por hechos de enorme significación que incluyeron la muerte masiva de civiles, el Holocausto y el uso, por primera y única vez, de armas nucleares en un conflicto militar, la Segunda Guerra Mundial fue el conflicto más mortífero en la historia de la humanidad,1 con un resultado final de entre 50 y 70 millones de víctimas.
El comienzo del conflicto se suele situar en el 1 de septiembre de 1939, con la invasión alemana de Polonia, el primer paso bélico de la Alemania nazi en su pretensión de fundar un gran imperio en Europa, que produjo la inmediata declaración de guerra de Francia y la mayor parte de los países del Imperio Británico y la Comunalmente al Tercer Reich. Desde finales de 1939 hasta inicios de 1941, merced a una serie de fulgurantes campañas militares y la firma de tratados, Alemania conquistó o sometió gran parte de la Europa continental. En virtud de los acuerdos firmados entre los nazis y los soviéticos, la nominalmente neutral Unión Soviética ocupó o se anexionó territorios de las seis naciones vecinas con las que compartía frontera en el oeste. El Reino Unido y la Commonwealth se mantuvieron como la única gran fuerza capaz de combatir contra las Potencias del Eje en el Norte de África y en una extensa guerra naval. En junio de 1941 las potencias europeas del Eje comenzaron la invasión de la Unión Soviética, dando así inicio a la más extensa operación de guerra terrestre de la Historia, donde desde ese momento se empleó la mayor parte del poder militar del Eje. En diciembre de 1941 el Imperio del Japón, que había estado en guerra con China desde 19372 y pretendía expandir sus dominios en Asia, atacó a los Estados Unidos y a las posesiones europeas en el Océano Pacífico, conquistando rápidamente gran parte de la región.

El avance de las fuerzas del Eje fue detenido por los Aliados en 1942 tras la derrota de Japón en varias batallas navales y de las tropas europeas del Eje en el Norte de África y en la decisiva batalla de Stalingrado. En 1943, como consecuencia de los diversos reveses de los alemanes en Europa del Este, la invasión aliada de la Italia Fascista y las victorias de los Estados Unidos en el Pacífico, el Eje perdió la iniciativa y tuvo que emprender la retirada estratégica en todos los frentes. En 1944 los aliados occidentales invadieron Francia, al mismo tiempo que la Unión Soviética recuperó las pérdidas territoriales e invadía Alemania y sus aliados.
La Primera Guerra Mundial.
La Primera Guerra Mundial, también conocida como Gran Guerra, fue una guerra mundial, localizada principalmente en Europa, que comenzó el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918. Hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, esta guerra era llamada Gran Guerra o simplemente Guerra Mundial. En Estados Unidos originalmente se la nombró como Guerra Europea. Más de 9 millones de combatientes perdieron la vida, una cifra extraordinariamente elevada, dada la sofisticación tecnológica e industrial de los beligerantes, con su consiguiente estancamiento táctico. Está considerado el quinto conflicto más mortífero de la historia de la Humanidad. Tal fue la convulsión que provocó la guerra, que allanó el camino a grandes cambios políticos, incluyendo numerosas revoluciones con un carácter nunca antes visto, en varias de las naciones involucradas.
En la guerra se vieron involucradas todas las grandes potencias industriales y militares de la época, divididas en dos alianzas opuestas. Por un lado se encontraba la Triple Alianza, formada por las Potencias Centrales: el Imperio alemán y Austria-Hungría. Italia, que había sido miembro de la Triple Alianza junto a Alemania y Austria-Hungría, no se unió a las Potencias Centrales, pues Austria, en contra de los términos pactados, fue la nación agresora que desencadenó el conflicto. Por otro lado se encontraba la Triple Entente, formada por el Reino Unido, Francia y el Imperio Ruso. Ambas alianzas sufrieron cambios y fueron varias las naciones que acabarían ingresando en las filas de uno u otro bando según avanzaba la guerra: Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos se unieron a la Triple Entente, mientras el Imperio Otomano y Bulgaria se unieron a las Potencias Centrales (Triple Alianza). En total, más de 70 millones de militares, incluyendo 60 millones de europeos, se movilizaron y combatieron en la guerra más grande de la historia.

Aunque el imperialismo que venían desarrollando desde hacía décadas las potencias involucradas fue la principal causa subyacente, el detonante del conflicto se produjo el 28 de junio de 1914 en Sarajevo con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria. 
El Renacimiento.
Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas. Italia fue el lugar de nacimiento y desarrollo de este movimiento.
El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre «renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de la cultura clásica. El término se aplicó originariamente como una vuelta a los valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad más rígida y dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, con nuevos enfoques en los campos de las artes, la política y las ciencias, sustituyendo el teocentrismo medieval por cierto antropocentrismo.
En este sentido, el historiador y artista Giorgio Vasar (1511-1574) formuló una idea determinante: el nuevo nacimiento del arte antiguo (Renaciste), que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista. De hecho, el Renacimiento rompió, conscientemente, con la tradición artística medieval, a la que calificó como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de gótico. Sin embargo, los cambios tanto estéticos como en cuanto a la mentalidad fueron lentos y graduales. Sin embargo el concepto actual de renacimiento será formulado por primera vez en el siglo XIX por el historiador Jules Michelle.
Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significó una «ruptura» con la unidad estilística que hasta ese momento había sido «supranacional». Sobre el significado del concepto de Renacimiento y sobre su cronología se ha discutido mucho; generalmente, con el término «humanismo» se indica el proceso innovador, inspirado en la Antigüedad clásica y en la consolidación de la importancia del hombre en la organización de las realidades histórica y natural que se aplicó en los siglos XV y XVI.


El Renacimiento no fue un fenómeno unitario desde los puntos de vista cronológico y geográfico. Su ámbito se limitó a la cultura europea y a los territorios americanos recién descubiertos, a los que las novedades renacentistas llegaron tardíamente. Su desarrollo coincidió con el inicio de la Edad Moderna, marcada por la consolidación de los Estados europeos, los viajes transpirenaicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo, el ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo. Sin embargo, muchos de estos fenómenos rebasan por su magnitud y mayor extensión en el tiempo el ámbito renacentista.
El descubrimiento de América.

El descubrimiento de América ocurrió el viernes 12 de octubre de 1492 cuando una expedición española comandada por Cristóbal Colón, cruzó el Océano Atlántico y llegó por primera vez a América, concretamente a las Bahamas. Con el descubrimiento se dio a conocer en Europa la existencia del Nuevo Mundo, lo cual cambió el rumbo de la historia de Occidente. En los siglos posteriores España, Portugal y otras potencias europeas exploraron y colonizaron el continente americano, resultando en el nacimiento de nuevos pueblos, culturas y estados. Se trata de uno de los momentos cumbres de la historia universal porque significó el encuentro de dos mundos que habían evolucionado independientemente, sin que uno conociera la existencia del otro.
Unos años antes, los viajes portugueses a la India bordeando la costa Africana significaron un estímulo para otros navegantes europeos que creían que era posible llegar a las regiones de Asia oriental navegando hacia el oeste. Cristóbal Colón defendía la hipótesis de que la tierra era redonda y que se podía alcanzar el oriente navegando hacia poniente. Con ayuda de la monarquía española y concretamente de los Reyes Católicos, Colón organizó un viaje de exploración que lo condujo a la costa americana en 1492. Sin embargo, siempre pensó que había llegado al continente asiático, denominado por los europeos las Indias y murió sin saber que había descubierto un nuevo continente.
La expresión descubrimiento de América para referirse a la llegada de Colón al continente americano ha sido criticada por algunos historiadores que afirman que los vikingos fueron los primeros europeos en cruzar el Atlántico unos siglos antes (año 1000). Otros afirman que los primeros descubridores fueron pueblos asiáticos que cruzaron el Estrecho de Bering en la época prehistórica. Sin embargo, el viaje de Colón dio a conocer por primera vez en Europa la existencia de ese nuevo continente.
En el artículo se distingue claramente el acto mismo del descubrimiento, entendido como una serie de viajes que hicieron los primeros españoles que llegaron a América y su dimensión de encuentro entre culturas, del posterior proceso histórico conocido como conquista de América que los europeos realizaron a continuación. Las consecuencias de este encuentro entre dos mundos fueron dramáticas para los nativos americanos, llegando a producirse la muerte de millones de personas (guerras, esclavitud y, sobre todo, enfermedades) y la desaparición de culturas.
La Escritura.


Hace 50.000 años, aproximadamente, que aparecieron sobre la faz de la tierra los primeros "homo sapiens", y tan solo 30.000 años después se tiene indicio de la aparición de la primera manifestación que se podría denominar precursora de la escritura: El dibujo.
El hombre prehistórico dio un gran paso en el desarrollo de sus capacidades intelectuales al empezar a representar de manera figurativa su mundo. La imagen que cada individuo hacía de su realidad empezó a tomar formas a través de figuras que eran reconocidas por los otros. La imagen llego a ser independiente de su autor, generando con sigo un medio de comunicación que le permitió transmitir sus pensamientos, a la vez que inmortalizarse.
Tanto en Europa como en África se han encontrado en cuevas y rocas las pruebas de esas manifestaciones humanas, que han sido catalogadas como obras artísticas, pues, en algunos casos, eran realizadas con esplendorosos colores. Sin embargo, es preciso preguntarse hasta qué punto estos "dibujos" del hombre prehistórico constituyeron una creación artística, o por el contrario, constituyeron un medio a través del cual expresar pensamientos a otros seres, utilizando formas gráficas, con una intención fundamentalmente comunicativa.
El paso del dibujo a la escritura propiamente dicha, se dio 15.000 años después, en el Asía occidental, cuando apareció por vez primera un tipo de escritura que aunque conservaba los vestigios figurativos del dibujo, dio un salto al determinarle un signo gráfico a cada palabra, dando así origen a la escritura ideográfica. Se sabe que la primera cultura que llego a este importante descubrimiento fue la sumeria, aunque los Egipcios no le llevaban gran distancia.
"Y aparecieron los Sumerios, aportando a la cultura humana el segundo invento genial que consistió en añadirle símbolos a los símbolos verbales. En una palabra inventaron símbolos de los símbolos, o sea, "símbolos al cuadrado". Simbolizaron (hoy se prefería la menos conocida expresión: somatizaron) los símbolos verbales. Somatizadas las palabras mediante la escritura, la comunicación se emancipó de su triple camisa de fuerza. A partir de aquel momento la comunicación escrita podía ser indirecta, mediata y interpersonal.
Con anterioridad a la escritura, la comunicación oral al crear las palabras dichas, no escritas, había superado la subjetividad inherente y característica del pensamiento humano. Ahora los sumerios, y seguramente a la vez los egipcios, lograban una segunda meta evolutiva en el ascenso del hombre, con repercusiones todopoderosas: fijar en tablillas, por toda la eternidad, los pensamientos.
Por esta razón, muy seguramente, los sumerios le dieron carácter de "Regalo de los Dioses" a la invención de la escritura.


                                         El Descubrimiento del Fuego

                                              fuego


El descubrimiento del fuego ha sido a lo largo de toda nuestra historia humana uno de los mas grandes descubrimientos que el hombre ha hecho en la vida sobre la faz de esta tierra, el hombre antiguo tuvo esta gran habilidad de poder descubrir el fuego y hasta el momento se conoce como uno de los mejores descubrimientos que el hombre ha realizado desde el inicio de la historia del ser humano. 

En breve les compartimos un documental que seguramente sera de mucha ayuda para los que deseen estudiar el descubrimiento del fuego por el hombre, sinceramente es de mucha importancia tener en mente y sobre todo de recuerdo en nuestra memoria el descubrimiento del fuego. 

Cuando se descubrió el fuego 

El fuego fue conocido por el hombre casi 500.000 años antes de Cristo. 
Al principio, el mayor problema era cuidarlo y mantenerlo encendido. Todavía no sabían encenderlo. 

Cuando lo perdían había que esperar que otra vez la naturaleza les diera la oportunidad de volver a conseguirlo, por eso se nombraban guardianes del fuego. 
En Roma existió la orden sacerdotal de las vestales que cuidaban del fuego sagrado. Si una vestal dejaba apagar el fuego sagrado era castigada. 

Se cree que el primer método de encendido fue frotando una punta de palo seco sobre un mismo punto de una madera seca. 
Otra forma consistía en frotar una liana en una ranura en la madera. 
El más común fue el de rotación de una punta de palo sobre una madera. 
También se logró encender mediante chispas producidas con piedras como el pedernal 

Además del encendido, se debió resolver el problema de dónde encender y conservar el fuego: sobre piedras, en cavernas, enterrado en un pozo, enterrado en un hueco revestido con piedras.